5 mar. 2011

ESE ENFANT TERRIBLE LLAMADO SÓNAR



Mientras en las altas esferas sonarescas disfrutan del éxito de Finisterrae (imagen del 2010 en forma de largometraje) tras alcanzar el premio Tiger de la 40º edición del festival de cine Rotterdam, se ampliaba la oferta artística para la edición de este año hace apenas unos días. La película, a medias tintas entre la experimentalidad y la mera burla, narra el viaje de dos fantasmas que hastiados de la levedad del más allá, deciden hacer el camino de Santiago para regresar al mundo de los vivos y sus carnalidades. Dirigida por Sergio Caballero, codirector del festival, y llevada a cabo sin guión, es todo un tour de force dadísta que no deja indiferente a nadie. A mí, personalmente me pareció una pequeña patata, dejando a un lado las supuestas evocaciones tartovskianas y las felaciones Cahieristas. Pero dime Lipotevsky, ¿Hay que quemar al Sónar?

El Sónar es ya una institución del surrealismo gafapastil, una Meca de la electrónica en clave de humor. Y este año no iban a ser menos. Hace apenas unas semanas aparecía en su web una noticia sobre la venta del festival, algo de lo que medios trendys se hicieron eco. Y es que el hecho de que el logo de esta edición sea un Euro boca bajo no es por simple gratuidad. La crisis (cambio en latín) es nuestro momento, nuestra circunstancia, seascomoseasyestesdondeestes. Y la organización ha sabido sacarle su jugo.

El festival es un regate constante para el moderno de a pie y para los que se toman a uno mismo demasiado en serio. Juega al juego de las aparencias desde sus inicios, cuando se convirtió en un pequeño acontecimiento allá por el año 1994. Desde entonces no han parado el sarcasmo y las ganas de reírse de uno mismo. Esto es algo que a muchos aspirantes a hipster les pilla a pie cambiado. Este año Galicia repite, junto con Tokio. Ciudades donde el Sónar ha extendido su imperio para quedarse un largo tiempo. En breve confeccionaré un V.A. musical que ilustre de una manera digna lo que se va a cocer este año por el Sónar. Estad atentos.


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