30 jun. 2010

PINCHANDO EN ENTIERROS



Pongámonos en situación. Acabas de ser consagrado por la crítica musical mocherna como los nuevos mesías del bizarrismo en 8 bit, que si lo que haces es una nueva concepción del doityourself y memeces semejantes. El caso es que tú y tu colega, fanáticos de los recreativos from los 90's, sólo queríais pegar gritos en pseudo conciertos sin iluminación para pagaros las fieshtas y chupas de cuero con sudaderas de capucha debajo, sin pensar jamás que todo dios acabaría hablando de vosotros y confiando su vida a tus canciones. Pero ese rollo te viene un poco grande, y ahora, pasado un tiempo después te enfrentas a dos opciones: seguir dando más de lo mismo y colmar el vaso como ha escogido el dúo que nos atañe, o currartelo más en el estudio e intentar que tu música tome otros derroteros sin perder ni un ápice de calidad.

A algo así se enfrentó Nirvana tras el éxito de su primer disco, Nevermind (1991). Ante la oleada de seguidores e infinitas promociones en los medios, decidieron soltar un poco el lastre y oscurecer más si cabe su sonido, huyendo un poco de mainstreamismos. El experimento no sirvió de nada, In Utero (1993) casi duplicó a su predecesor. Moraleja: La gente necesita ídolos, sentirse identificado con alguien y nutrirse de estereotipos mediáticos para dar, o al menos eso creen más sentido a sus insustanciales vidas, sea en el contexto grunge, amish o suputamadre ...

Volviendo a la banda from Ontario, que no son otros que los Crystal Castles, decir que su nuevo y homónimo disco es eso.. más de lo mismo. Pese a quién pese ¿Y por qué cojones los subes, pensarás? Por que todavía confío en los Castles, incluso tras arruinar aquella noche del Sónar. Por que no creo en las bandas hype, y ese debía haber sido el reto de los Castles para este segundo trabajo, desbancárse de ello.

La fórmula CrystalCastles fué algo novedoso en la escena en el momento de su aparición, algo que hacía falta en los escenarios. Aunaban el directo punk, la electrónica moderna y un eclecticismo noise que recordaba a los Atari Teenage Riot de Alec Empire. ¿Pero no hacía eso Justice? No, amig@, Justice van de enfants terribles del tinglao, pero en el fondo son demasiado del glam y zapatos de piel. Los Castles son sudor, zapatillas destrozadas y rock, mucho rock con guiños a estupefacientes.

Del disco no hablaré, directamente. Lo mío es una cuestión de fe ciega. Además han colmado suficientes líneas en internet como para redundar más en el asunto... Sólo una cosa, nunca te perdonaría que no empezaras un set con otra cosa que no sea Baptism, para mí la mejor del disco, con diferencia. Refrésquense y disfruten.



2 comentarios:

leroy dijo...

Nevermind el 1º disc de Nirvana?

què fas llanter? molt de fest o què? en KISS vaig estar a punt de cridar-te i cantar-te algun salmo.

va millorant el fil musical, dead kennedys, adicts...

au, ens veiem collint les bragues de l'arbre de la rodona.

LLANTER dijo...

bueno, para ti q eres mas pureta de la escena Seattle, si, el primer disco era aquel Bleach.... pero Nevermind digamos que fue su carta de presentación to the world...

el port me va enviar un sms from the kiss..... jo ara de vacances living in cs.....

pase de q me contes q vas a fer este estiu... li fiques les dents llarges a ta mare.....

cuidat , kevin cummins