22 oct. 2009

CALABAZAS PODRIDAS




En la era en que la información ha vuelto a ser virtual, puedes encontrar música hasta en la taza del wáter. Pero para mí, que soy un road-listener el no tener mp3 supone una jodienda por que no me caben ya más cds en el coche, añadido a esto la putada de tener la grabadora rota de mi personal computer of the death. Tienes que ir tirando de cd's que tenías ya en tu haber, los cuáles han cumplido ya su función ilustradora.

En ese justo instante estoy yo ahora. Ataviado de cds que vivieron ya su esplendor y de los cuales a veces, surgen tesoros como el que tengo entre las manos esta semana. Recuerdo que fué de los primeros discos que me grabé when i was young y aún le queda mucha guerra que dar. Y vamos si la sigue dando. Es ese tipo de discos que siguen frescos tras los barridos generacionales a los que nos someten la publicidad y el mainstream. Sin caer en retórica pulp bukowskiana, paso a hablaros de la joya de la corona estos días in my car.

Siamese Dreams fué el segundo disco que sacaron los Smashing Pumpkins, una de las últimas bandas-dioses de los 90, con Billy Corgan a la cabeza, quién empezó con pelacos pero más tarde aparecío con su look más característico: cabeza como una rodilla.

Se les intentó encasillar bajo clichés indies, post-punk, grounge o cualquier otra sandez corporativa. Ellos mismos eran un género, un estilo, una luz sanadora, el brazo militar del Estado del Rock.

Los Calabazas Podridas tiene dos caras en este disco: una plácida, sensible.El bien engendrado en notas musicales y otra perturbada, demente y oscura, muy oscura. Y no alternan en cada canción sino que las mezclan en cada pieza. Viviendo juntas eternamante, como dos hermanos siameses que sueñan con ser uno sólo. El bien y el mal juntos. La luz y la oscuridad.

Un colega siempre me pone los dientes largos al hablarme de un concierto que dieron en Madrid en la época de los dinosaurios. Billy Corgan y los suyos salieron vestidos de blanco de la cabeza a los pies. Tocaron los temas más lentos y pausados creando un climax religioso. Las luces se apagaron y se escucharon guitarras que parecían rasgar las puertas del infierno(yeah) La banda apareció vestida de negro y destrozaron la luz que todavía rezumaba pulcritud. Les dieron caña como dicen en South Park.

Han jugado a esa dualidad en todos los años que han estado sobre los escenarios. Con idas y venidas, proyectos en solitario como Zwan, que encabezaba Corgan o los bolos que James Iha ha hecho por su cuenta. Se reunieron el pasado año para dar unas giras internacionales, con algo de tufillo a sponsor.

Pero lo que si queda intacto de la prostitución de los mass-media es el legado que nos han dejado para la posteridad. De obligada escucha Mellon Collie & The Infinite Sadness o uno de los pilares de los 90, el Ava Adore.
Los Smashings, muy por encima del bien y el mal, son capaces de crear ciertas atmósferas con las guitarras que ni Alex Under con sus bajos. Como estoy feliz again de estar estre mis drugos, y si eres de los que ya tienen la base aprendida en el máster de Smashing Pumpkinmanía, AQUÍ os dejo un enlace a mediafire con todos sus discos, ep's y rarezas para que no te falte ni uno. Por la liberación total del individuo, destruye el establishment del copyright... uy, que Fincher. Dejo este Siamese Dream a parte por la iconicidad y semiótica que alberga (....)

Hasta más ver perr@s


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